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viernes, 20 de abril de 2012

Y tú ¿crees que Josefina es diferente?


Ya me lo venía preguntando desde que comenzó su campaña (y no sólo yo, sino un gran número de personas que nomás no le creen), ¿qué es lo que tiene Josefina Vázquez Mota que la hace ser “diferente”? Para empezar, la definición resulta sumamente ambigua. Uno no sabe si es diferente del gobierno del presidente Calderón (en el cual participó como secretaria de Desarrollo Social), si es diferente del resto de las mujeres de este país (cuando muchas, muchísimas, poseen las cualidades que ella asume únicamente como propias) o si es diferente del resto de la clase política (aunque no ha sabido decir claramente en qué se basa para declararlo). Aunque para mí la diferencia radica en que la candidata es diferente de lo que el país necesita para salir adelante, aunque cada quién. 

El chiste es que esta duda no sólo es cuestión mía. Tanta es la gente que se lo pregunta (porque como yo, no lo entiende) que hasta la misma Josefina lo acepta: “Ni yo sé por qué digo que soy diferente” (bueno, está bien, seguramente no lo dijo así, pero si tuviera un poco de dignidad, lo haría). 

La verdad es que mientras se encontraba en Aguascalientes, Josefina defendió su lema de campaña argumentando que ella “sí va por los cambios” que el país requiere y que sus adversarios no quieren o no han querido hacer (a mí me encanta ver cómo parece que a esta mujer le hicieron una lobotomía, es decir, ella no sabe, ella no supo, es más, sólo le falta decir que apenas si conoce al presidente; se deslinda de cualquier responsabilidad que haya podido tener en su paso por el gobierno federal y además, no es crítica en lo absoluto y desdeña cualquier error que los panistas hayan cometido desde que llegaron a Los Pinos). 

Allá, con los hidrocálidos confesó: “Me preguntaba un periodista hace unos momentos, Josefina ¿por qué eres diferente? ¿Por qué en tu eslogan está la palabra diferente? Le decía que diferente a las propuestas que hace el PRI y el PRD. Ya el candidato de uno de estos grupos dijo que no quiere las reformas para México. Yo soy diferente, porque yo creo que México merece las reformas”, haciendo alusión, por supuesto, a AMLO, quien dijo que las reformas estructurales no son lo que necesita México en este momento. Sin embargo, hasta donde estoy enterado, de las tres veces que Josefina decidió pararse por San Lázaro cuando fue diputada federal, en ninguna de ellas se manifestó a favor de dichas reformas. Les digo que esta mujer se lanzó como candidata y como que reseteó toda la información que contenía su cerebro. 

Una cosa más que quisiera rescatar de lo que Josefina platicó con la gente del Bajío es la promesa que hizo de “dar un impulso jamás antes visto” a las mujeres emprendedoras, “sin clientelismos ni intermediarios”, cosa que suena muy loable pero que yo preferiría ver desde su círculo cercano de trabajo. Josefina habla siempre de empoderar a la mujer pero ella misma no lo hace cuando puede y es que, ¿cuántas mujeres han visto que trabajan en su cercano círculo de colaboradores? A mí me da la impresión de que, fuera de su discurso, Josefina tiene una visión bastante machista de la mujer. Pero bueno, ella sigue diciendo que es diferente.

martes, 17 de abril de 2012

Vicente, hijo de... ¡Judas!

Ya todos nos habíamos enterado de que Vicente Fox había dejado de dormir en sábanas azules para envolverse en unas más napolitanas (lo digo por la combinación de colores). Lo sospechábamos, pero él nos quitó la duda hace unos días cuando aseveró que ni de milagro Josefina ganaría la presidencia (eso también ya lo sabemos todos, pero ¿ponerla en evidencia de esa forma, Vicente?, como si no bastara con lo que se pone en evidencia ella solita), sin embargo, lo que sí nos tomó por sorpresa fue la respuesta de Chepina, quien aplicó aquella máxima salinista de no verlo ni escucharlo.
Y es que, déjenme contarles, que estaba Josefina dando un discurso en una plaza pública en Colima capital cuando, como nunca antes, pronunció un discurso incendiario (que hasta parecía que le salía lumbre por la boca) y ahí, mesmamente, se olvidó de que fue Vicente Fox quien sacó al PRI de Los Pinos (por no decir al buey de la barranca) y le atribuyó todo el crédito a Manuel Clouthier (Maquío, por supuesto, no el remedo que anda en disque campaña por todo el país), quien “hizo el agujero por donde pasó la democracia” y por donde pasó el PAN hasta la silla presidencial. O sea, además de todo, también se olvidó de Cárdenas, como si Maquío hubiera idos solito contra el sistema en las elecciones del ’88, pero bueno, prometí que no me enojaría.
Todo parece indicar que los tambores de guerra suenan dentro del partido (claro, si es que los panistas siguen considerando a Vicente Fox como miembro del mismo), lo que terminará por no ayudarle a Chepina. Justo cuando cree que está saliendo del hoyo en el que se encuentra, resulta que no terminan por desconchabársele las manitas. Me la imagino pasando las noches en su habitación cobijada por una luz tenue, observando las fotografías de los más encumbrados panistas y preguntándose una y otra vez: ¿Cuál de ustedes me traicionará ahora?

Calderón y la niña de sus ojos

Recordarán ustedes que a todos los candidatos a la presidencia, el gobierno federal les ofreció seguridad personal, hubo quien no la quiso, aunque bueno, esa ya es harina de otro costal.
El punto es que cuando hablaban de “seguridad personal” yo me imaginaba a gente del Estado Mayor Presidencial haciéndola de guardaespaldas (o bueno, más o menos así), algo casi casual, vamos. Sin embargo, gran sorpresa fue la que me llevé en días anteriores cuando me di cuenta de que el gobierno de Jelipe no se anda con niñerías (bueno, algunas veces sí, en otras también, pero para compensar, en ciertas circunstancias se va al otro extremo) y mucho menos si se trata de la niña de sus ojos (aunque él hubiera preferido niño, pero dicen que una vez en brazos no queda de otra mas que quererlos), y no, no hablo de Elba Esther (ella es la niña de los ojos del gobernador de Puebla), sino de Josefina.
Y es que en su reciente visita a Tamaulipas llegó resguardada como cuando Bush visitaba Afganistán (bueno, dicen algunos que hay zonas de dicho estado en que se darían de santos viviendo “tan tranquilos” como en el país asiático, ya saben, las cosas lindas que nos deja el PAN para que no se olviden fácilmente sus años en Los Pinos), así es, militares, marinos y agentes de la SSP escoltaron a la candidata panista por doquiera que ella anduvo (no sé ustedes pero para mí y para las reglas establecidas por el IFE para la campaña presidencial esto marca un claro favoritismo por parte del gobierno federal), apuntalando, incluso, a asistentes y curiosos en un evento en Tampico, donde amenazó con sacar a los narcotraficantes de la ciudad (y quienes, por cierto, ni se dieron por enterados). Con una tanqueta protegiéndome la espalda ¡hasta yo lo prometo!
Pero bueno, como será de esperarse el Instituto no impondrá sanciones al gobierno federal como no los impuso al PAN por los famosos spots de los pisos puestos por Josefina (y yo que decía que habían sido los albañiles, ¡pero no!), que ya tan faltos de credibilidad están que deberían de quitarlos, y como tampoco los impondrá a Felipe por andar haciendo proselitismo en Cartagena de Indias (aunque de eso hablaré en otra entrada). Y decían que tan claras y definidas estaban ya las reglas del juego, basta ver que hoy todo mundo se las pasa por donde mejor les parece.