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jueves, 19 de abril de 2012

El IFE sanciona a Calderón... al fin.


Hace unos días (aunque bien pudo haber sido ayer, la verdad es que no recuerdo) les compartía yo mi frustración porque el IFE nomás no sancionaba a quien debía de sancionar y que seguía comportándose tan pasivamente como lo había hecho en las elecciones presidenciales del 2006, sin embargo, parece ser que comienzan a ponerse un poco las pilas porque ayer el Instituto decidió sancionar al presidente Calderón por un acto proselitista del que ni yo estaba enterado. Resulta que nuestro H. H. H. capitán del barco (quien me sorprende porque no haya saltado por la proa todavía) difundió propaganda personalizada disfrazadamente (o al menos intentó que así fuera, porque seamos honestos, si hubiera estado debidamente disfrazado, no le estaría cayendo el chahuistle en este momento) al enviar cartas a los contribuyente agradeciéndoles el pago de sus impuestos utilizando, por supuesto, recursos públicos (aunque con el nivel de recaudación fiscal de este país, seguramente tampoco gastó tanto).

Fíjense que ahora que lo escribo me suena a que alguien ya me había comentado que le había llegado una carta de este tipo, sin embargo, puede ser que sólo se trate de mí manipulando a mi subconsciente, en fin.

El chiste es que el IFE (en una sesión llena de descalificaciones, aventadas de verduras y pedorreos… de esas cosas lindas que suceden en las sesiones de cualquier instituto que se diga respetable) determinó que el presidente violó la Constitución y tendrá que pagar con sangre por ello (bueno, bueno, tal vez esté exagerando, pero al menos unos pesos sí tendrá que soltar). Quién iba a decir que la sanción no vendría por violación categórica a los derechos humanos de nuestros conciudadanos a lo largo y ancho del país a manos de agentes federales, no, sino por el envío de cartas (quien es malo, es malo hasta por correspondencia).Total, el punto es que se viera que los consejeros del IFE no se están rascando las pelotas y que de vez en vez sí ven más allá de lo evidente (cual Thundercat).

Sólo como dato adicional, para quien no recibió alguna de estas cartas (deudores del mal), en las mismas se promocionaba la imagen del presidente, obviamente en un carácter jovial y amigable, es más casi rayando en la carcajada (de esas que parece que se ríe del contribuyente y no con él, joepú).

Ahora bien, el IFE también sancionará a AMLO por hablar abiertamente de sus propuestas en tiempo de intercampaña y parece ser que Peña Nieto no se salvará de que le caiga la mano ruda de la justicia. A ver.

Te amo, Antonio Sola. Atte: Tu Josefina.

“Son constructores de libertad y esperanza”. Así describe Josefina a OstosSola, la compañía propiedad de Antonio Sola, en un video donde la candidata felicita a la empresa y a quienes colaboran en ella, por su décimo aniversario.  
En el video, de apenas 49 segundos de duración se puede observar a una Josefina mucho más natural, sonriente y desparpajada, claro, fue grabado cuando aún era precandidata del PAN y vivía las mieles de ser ella quien liderara sin ningún problema las encuestas de opinión. Así es, mucho antes de que nuestra Chepina se topara con la cruel realidad que la ha hecho demacrarse y lucir mucho menos segura y audaz las últimas semanas.
Me choca ser redundante y de repente tocar temas que ya han sido abordados en días anteriores en este blog, pero por más que quiero, nuestros políticos tropiezan de nuevo y con la misma piedra. Ellos no se fijan por dónde caminan, eso es un hecho. Digo esto porque la semana pasada, y otra vez ayer, escribía sobre las incoherencias de nuestra clase política y de cómo ésta me ponía muy mal. Y muchos días antes escribía sobre la negación que hacía Josefina de Sola como colaborador de su campaña (cuando TODOS sabemos que es el artífice de la misma) por la pésima reputación que el mercadólogo tiene en nuestro país por haber sido el constructor de la campaña de miedo que tanto éxito tuvo en 2006 durante la campaña presidencial y que, además, terminó por darle la capitanía de nuestro muy jodido barco al muy querido, respetado, nada vapuleado y H. H. H. capitán, Felipe Calderón (si a él se lo debemos, díganme dónde lo encuentro para aventarle aunque sea un jitomate, ¡por favor!).
Sí, y esto es algo que no sólo lo pienso y digo yo, ni tampoco el titipuchal de analistas políticos que tanto han escrito al respecto a lo largo de todo el sexenio (¡cuántas plumas se han corrido ya!... sin albur, aunque parezca), sino que la misma Josefina lo asume y reconoce al mencionar que “no podría entender la campaña del presidente Calderón” sin la colaboración de Sola. Pues no, cómo la va a entender, si gracias a su trabajo sucio ella tuvo chamba cómoda los últimos seis años.
Lo irónico (aunque también pudiera ser definido como cínico), es que a Sola, a quien le gusta basar sus campañas en el desprestigio, en el golpe bajo, en la mentada de madre disfrazada, en el encono y la generación de miedo, la candidata panista lo considere como una persona que es “audaz, atrevido y que sabe construir equipos de manera solidaria”, sin mencionar la frase con la que comencé esta entrada de blog.
Si estos son los valores que observa Josefina en una persona como Antonio Sola, yo me preocuparía, porque serían los mismos bajo los cuales regiría de llegar a la presidencia. Yo no votaré por alguien con una visión tan maleada de la virtud.